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lunes, 9 de abril de 2018

Residencias Universitarias de la Nacional

Residencias Universitarias 10 de Mayo (Universidad Nacional)


Aún hoy, después de casi 9 años de ese suceso lo tengo en mi memoria, como si hubiese sido reciente. Hoy les voy a contar, acerca de la primera experiencia que tuve con un ser de una oscuridad abrumadora, con el único objetivo de hacer daño.

Primero quiero situarlos en el espacio - tiempo de este relato.

Corría el año 2009, me encontraba estudiando Dirección y Producción de Cine y Televisión en la ciudad de Bogotá, tenía un grupo de amigos a quienes quiero demasiado y con quienes trabajamos muy bien a la hora de rodar los cortometrajes exigidos para final de cada semestre. Sus nombres son Laura, Luisa, Andrés y Tomas, para ese semestre tuvimos que recurrir a locaciones exteriores a la Universidad, pues por regla general, después del segundo semestre, ya se nos consideraba lo suficientemente grandes como para que nos prestarán los equipos y sacarlos de la U.

Después de dar muchas vueltas, discusiones y falta de presupuesto, Laura nos sugirió un sitio que quedaba cerca de Corferias, conocido por ser la sede las residencias universitaria de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, un sitio que otrora hizo parte del Centro Urbano Antonio Nariño, que reunía a la perfección los elementos necesarios para el corto que pretendíamos hacer.

Este sitio ubicado entre la Avenida Las Américas y Corferias y la Carrera 33 y la Calle 24, a escasas calles de la salida de la Calle 45 de la Universidad Nacional.

Edificio que fue consumido parcialmente por un incendio producido por un enfrentamiento entre la fuerza pública y el movimiento estudiantil hace ya mas de 60 años, incendio que devoro 9 pisos de la torre 1 y que a la fecha en que sucedieron los hechos, no habían sido restaurados. 

Las veces que he ido a Bogotá y he pasado por ese sitio, siento como si se me nublará nuevamente el corazón y la vista como aquella noche.

Sin otro particular empecemos.

La primera noche de rodaje, todo transcurrió de manera normal, eramos un grupo muy grande de muchachos que incluían a mis amigos de siempre y un técnico de iluminación que por suerte fue con nosotros, y nos ayudo con uno que otro gallo eléctrico que tenían los equipos.

Esa noche, nos dimos cuenta que el sitio al que nos estábamos metiendo, tenía una carga energética particular, sus habitantes, eran de diversos orígenes, incluyendo étnicos y el sitio no se mantenía en las mejores condiciones, sin embargo la pasión de hacer lo que nos gustaba nos movía a trabajar fuerte.

Para ese rodaje Lau era la directora, Andrés era el camarógrafo, Luisa era la iluminadora y yo era Productor, después de mucho voltear, encontramos el pasillo que necesitábamos y nos pusimos a trabajar, para ese momento, ya me encontraba un poco aturdido, pues habían sombras que pasaban y pasaban, pero no se decidían a hablar o a materializarse, por lo que no le di mucha importancia. Esa noche terminamos de grabar a las 2 o 3 de la mañana, guardamos equipos y nos dispusimos en la parte de afuera del edificio a esperar que llegará el carro que iba a recoger los equipos y guardarlos en casa de algún compañero. 

Nos encontrábamos en esas, cuando escuche que me hablaron, gire mi vista hacia la parte del edificio que estaba quemada y habían dos personas, una mujer de mediana edad, cabello largo, ojos tristes y piel descarnada y un hombre mayor, un poco calvo y piel descarnada también. Estaban muy interesados en nosotros y en lo que estábamos haciendo, cuando se dieron cuento que los estaba viendo. Aún no comprendo como funciona esto, pero imagino que así como yo los veo a ellos y lo siento a través de la piel o de su magnetismo, ellos también me sienten a mi y me buscan. La cuestión es que ella, me advirtió que lo que estábamos haciendo no le gustaba a "Eso", que por favor nos fuéramos y que no buscáramos problemas, que estabamos entrando en algo mucho mas grande que nosotros y muy peligroso ademas.

Mis amigos, conocedores del tema (a Andrés fue a quien se le sentó el niño en el brazo de la silla), me preguntaron si algo estaba mal, les dije lo que me dijo el espíritu de esa mujer y nos quedamos en silencio, pero entonces, en tono de burla, Luisa dijo: "Pues que venga, que se aparezca, que aquí lo atendemos". Le pedimos respeto, pero las cosas quedaron en una tensa calma, el carro llegó, cargamos los equipos y nos fuimos a dormir.

A la noche siguiente, teníamos que terminar el rodaje, así que nos dirigimos nuevamente al sitio y empezamos nuestro trabajo de nuevo, pero esa noche traería sorpresas.

Como a eso de la 1 de la mañana, Luisa me comento que tenía demasiado frío y que se sentía muy mal, no le prestamos demasiada importancia pues era Bogotá en la madrugada, cuando la vi sentada, fue cuando me preocupe, ademas que ya había sentido una presencia que iba y venía todo el tiempo y el ambiente se ponía mas pesado. Fui donde estaba sentada y me dijo que tenía demasiado frío y en efecto temblaba mucho, le preste una chaqueta muy gruesa que tenía y la abrace con una manta aislante grande para ver si lograba que le pasará el frío, a esas alturas lo único que me preocupaba era que se enfermará, aunque la temperatura, he de decirlo, no era demasiado baja.

Pero algo paso, cuando Luisa tocó mi mano, mi vista cambió y logre identificar algo que se escondía en las sombras de un parque de niños, una sombra, de mas de 1.80 metros de altura, totalmente negra, mas negra que la oscuridad que tenía al fondo, con un par de puntos rojos donde usualmente deberían estar los ojos y fuego que salía de una grieta que debería ser la boca de una persona, esa figura nos observaba y se percató de mi vista, se desplaza lento, como una sombra que avanza por el sol, pero el miedo no me permitió moverme, he de reconocer que tuve mucho miedo en ese momento, pues no entendía quien era o que era eso, ni que quería, solo podía verlo desplazarse y llegar donde estábamos Lu y yo.

Le dije que se fuera y nos dejará en paz, pero solo se río, dijo que ella quería verlo, que lo había retado y ahí estaba, respondiendo el reto, que lo único que quería era su alma, enseñarle una lección.

Fueron unos minutos angustiantes, pero fui incapaz de dejarla sola, su poder era tal, que todo el ruido desapareció, solo podía quedarme ahí, observando mientras se reía, mientras estaba de pie frente a nosotros, sintiendo toda la energía que lo alimentaba, todo el dolor, la ira, la muerte. Se identifico como el dueño de todo ese lugar y me dijo que lo estábamos perturbando, que no teníamos ningún derecho de estar ahí, que todo lo que a ese sitio llegaba, le pertenecía, y eso nos incluía, solo le repetía que no podía permitir que le hiciera daño a ninguno, incluyéndome, hasta que me dijo que entonces si no se la llevaba a ella, me llevaba a mi, y lo que imagino era su mano, atravesó mi pecho por el esternón, cuando hizo eso, sentí como si tomaran un cuchillo congelado y me empezaran a cortar el pecho, lo único que pude sentir en ese momento es como Luisa dejo de temblar y empece a temblar yo, me faltaban fuerzas, por suerte, Andrés estaba mirando todo, lo que físicamente podía ver y se sentó junto a mi, le dije ayúdeme que no puedo más, y puso su mano en mi pecho y empezó a orar, tan pronto lo hizo, empece a sentir un calor que salía de su mano, entraba en contacto con mi piel y sanaba la herida que esa entidad había hecho en mí, con la llegada de Andrés, la entidad desapareció, pero se escucho un ruido de cristales rompiéndose, lo único que pensé, era que se había caído alguna luz, y Andrés salió corriendo junto con los demás del equipo, a ver que sucedía.

En ese momento la entidad volvió y se paro al lado de un trípode que sostenía una luz y la inclinó, pero no la dejo caer, la soltó de nuevo y se fue. Mis compañeros de equipo trajeron a Sebastián, otro de los chicos que estudiaba conmigo, con una herida en sus manos, pues había roto la puerta de vidrio que daba del interior al exterior del edificio, Sebastián se sentó junto a mi y le pregunte si estaba bien, solo levanto un dedo y me dijo, me corté, su dedo goteaba sangre, su mirada era bastante extraña, le dije a Laura que lo llevara a otro sitio, que lo alejara de Luisa y yo.

Eso fue mas o menos hasta las 4 de la mañana, terminamos de grabar, nos amaneció y me dirigí con los equipos y con Sebastian a la Universidad a entregar todo, para poder irme a descansar, Sebastian me pregunto si podía irse, porque no soportaba verme, lo mande para la casa, entregue equipos, salí de la Universidad casi a las 8 de la mañana, llegué a mi casa, muy cansado y la señora que cuidaba que todo estuviera en orden, me detuvo en la puerta y empezó a decirle a algo que venía detrás de mi, según ella, que se fuera, que no podía estar ahí y lo saco, sentí como si un peso se me bajará de encima y dormí hasta el día siguiente.

Cuando Luisa llegó a Mosquera (Cundinamarca), donde vivía y pudo hablar con su mamá, le preguntó que estaba haciendo o que había pasado entre las 2 y 3 de la mañana, pues se había despertado muy angustiada pensando en ella y sentía que algo malo le sucedía, ella le contó lo que había sucedido y su mamá la regaño, por haber hecho lo que hizo.

Con el paso de los días nos animamos a hablar de lo que paso y solo nos reíamos, pues a pesar de lo aterrador y raro que se había puesto todo, ya había acabado.

Esa fue la primera vez que vi una energía oscura tan concentrada, capaz de adquirir una forma corpórea y con tanta sed de violencia, sin embargo no fue la última. Asumo que a esas formas es a lo que La Biblia llama demonios y sentí todo el poder que aparece descrito en ese libro.

También pude sentir el poder de la oración y sobre todo de la oración hecha con fe y con amor, gracias a Andrés que en ese momento supo que hacer, es que las cosas no pasaron a mayores.

Espero que les guste la entrada de hoy, no olviden suscribirse por los medios que puedan, la verdad aún no entiendo el funcionamiento de este blog, y cualquier duda, no duden en escribirme!

martes, 3 de abril de 2018

Niño Fantasma Timbío - Cauca

Toda la Semana Santa tuve la oportunidad de pasarla con mi familia en una finca que alquilamos en Timbio - Cauca, una noche, mientras estábamos esperando terminar unas compras que estábamos haciendo, frente al Estanco donde estábamos había un parque deportivo, de esos que tienen maquinas donde utilizas tu propio peso para moverlas y así ejercitarte.

Como cosa normal, un niño se acerco a una de esas maquinas y empezó a moverla, como era de las grandes, donde utilizan dos piernas para moverla, piernas adultas por supuesto, se paro en una sola y empezó a jugar, mi sorpresa fue enorme cuando me percate que aquel niño era un fantasma, por la tanto tome mi celular y grabe esto.

Después de haberlo grabado, volvió a moverse, no le pregunte quien era ni que quería, porque habían mas personas ahí y temí que me creyeran loco, pero bueno, aquí están las pruebas, después de desaparecer comprobé que esos "columpios" no los mueve el viento con facilidad.









viernes, 30 de marzo de 2018

Ella y él



Ella, una mujer hacendosa, de una fuerza increíble, conservadora, de pensamiento antiguo, de valores incuestionables, una mujer que tuvo que sepultar a su esposo y a su hijo menor, actualmente tiene 76 años, reducida por una enfermedad, que le dio la vuelta a su mundo.

Él, era (porque ya no está con nosotros) un hombre amable, carismático, entregado pero sobre todo, era quien la hacía feliz a ella.

La noche anterior a qué sucediera todo, mi hermana y yo soñamos con él, y en nuestro sueño, vimos cómo fue herido por un disparo y nos despertamos con la necesidad urgente de ver a mi abuela, yo sentía que me necesitaba.

En la mañana, le quise decir a mi mamá que tenía que viajar primero que ellos donde mi abuela, cuando mi papá recibió una llamada donde se confirmaban nuestros sueños, él estaba muerto, en medio de un acto heroico impidiendo que robaran a unas docentes que le habían entregado la responsabilidad de su transporte a una zona veredal del municipio de La Plata, fueron emboscados para ser atracados, él quiso impedirlo y recibió un disparo en su espalda, que con el transcurrir de los minutos acabó con su vida.

Cuando llegué a la casa de ella, mi abuela, después de una travesía de viaje, donde había hasta olvidado mi maleta en otro carro, su rostro lo dijo todo, el dolor que sentía era indescriptible, esa noche me acosté muy tarde, en silencio, cuidando de ella.

Al día siguiente, junto a mi prima fuimos a la funeraria donde lo estaban velando, eran las 8:30 de la mañana pasadas, entramos, todo estaba en silencio y vacío, salvo por el féretro donde se encontraba, mi prima se acercó a verlo, la verdad no quise hacerlo, pues no quería reemplazar la última imagen que tenía de él, por una donde estaba en un ataúd sin vida, pero al levantar la mirada, Él se encontraba junto a mi prima, mirándola mientras mi prima lloraba, me quede sin aliento y él me volteó a ver, solo esa mirada fue suficiente para que supiera que podía verlo y que podría escucharlo.

Se acercó y para despejar dudas me preguntó si lo veía, le dije que sí, fue directo, me dijo que debía ayudarlo, que no se podía ir, porque no se había despedido de ella y su llanto y su dolor no lo dejaban ir, me contó muchas cosas, planes que tenían en el futuro, pero que se habían quedado en el olvido.

Me dirigí a casa de mi abuela por suerte con ella se encontraban dos de sus hermanas y me ayudaron a hacer la misión más suave, le di muchas vueltas a cómo decirle, hasta que finalmente me decidí. Su cara fue de completa incredulidad, deje el tema de ese tamaño. Después de que se fueran sus hermanas, se acercó a mí y me pregunto, qué tan cierto era eso que le había dicho, le conté lo que él me había dicho y lo creyó sin dudar más. Me preguntó qué podía hacer para ayudarlo, le dije que esa noche él iría a visitarla, que así no pudiera verlo, él estaría ahí con ella para despedirse también.

Esa noche no podía dormir, hasta que escuché que alguien llegó corriendo a mi habitación, al girarme ahí estaba, le dije, entre, que lo están esperando y me quedé dormido. Al día siguiente mi abuela me dijo que ya había hablado con él, que lo había perdonado y le había pedido perdón por todo lo malo, que había sucedido pero que ella necesitaba que él ser fuera, que descansara para siempre, que no se preocupara por ella que ella podría seguir adelante. Me pidió que fuera a la funeraria a verlo, a ver si aún lo veía, yo fui y ya no lo vi más, solo sentí un abrazo y un Gracias en mi oído.

A esta fecha ella aún no cree del todo lo qué pasó, solo me agradece por haberla ayudado de alguna manera a despedirse de él.

Esta historia es con todo mi amor para él, con mi agradecimiento por haberla cuidado y haberla hecho feliz el tiempo que más pudo.

domingo, 25 de marzo de 2018

Juan José

Quiero contarles que siguió pasando en el apartamento después de que se fuera aquel joven, al lado de mi edificio había una construcción de dos pisos, que se estaba cayendo de lo vieja y que además estaba vacía, un día, después de un aguacero muy fuerte, la pared del segundo piso de esa construcción se derrumbó, por suerte no cayó en la calle, pero sí alertó a la alcaldía local, el actuar fue rápido y a los tres dias, se encontraba un carro de bomberos tumbando lo que quedaba de segundo piso. En la tarde de ese día, bajé para salir a dar una vuelta al Septimazo, cuando vi a un niño muy extraño sentado en la escalera del pasillo, su vestimenta no correspondía para nada con esta época, tenía una boina negra, un pantalón corto con tirantes, una camisa blanca con un moño en el cuello, medias largas y zapatos de charol, le pregunté su nombre y me dijo que se llamaba Juan José, le pregunté qué estaba haciendo ahí y me contó que vivía con otros, en un edificio y que un día ese edificio se cayó, todos se fueron y el quedó perdido, entonces entró a mi edificio.

Le pregunté por qué no se había ido, por qué no había seguido, y me dijo que sentía miedo, que sus papás se fueron y él quedó solo y no fue capaz de seguir, le pregunté si quería seguir, si quería irse y dijo que no, que estaba bien así.

Me pareció un Niño muy amable y tierno, le pregunté si conocía más del edificio, dijo que si, que conocía los apartamentos y sabía donde vivía yo. Le dije que cuando quisiera podía ir allá, eso si, sin molestar a nadie y me dijo algo sorprendente. Ya había intentado ir, pero mi gata, no le permitía entrar, le gruñía demasiado y lo atacaba, entonces que mejor así, solo le gustaba ir, para ver cómo se molestaba mi gata.

Lo vi muchas veces más, y luego me fui de ese edificio, he querido volver a verlo, pero no sé si aún esté ahí.

Es triste ver a un niño de la edad de él, quedarse atrapado en este plano, pero su resignación fue tal, que ya no quiso irse. Para Juan José, con todo el amor del mundo, donde se que estes, que seas feliz!

miércoles, 21 de marzo de 2018

Apartamento 501

Después de vivir en casa de estudiantes durante un año largo, conocí a alguien, nos hicimos amigos y pues fui a su casa muchas veces, su casa quedaba en un segundo piso en el barrio La Macarena de Bogotá, un sitio con una riqueza gastronómica envidiable; una noche, en su casa, al ver al espejo vi a un muchacho parado, mirándome desde los ventanales que daban a la calle, no pude determinar el gesto de su cara pero al girarme, no había nadie.

Bastante inquieto por lo que vi le pregunté con respecto a ese joven y me dijo que no era la primera persona que lo veía, que al parecer, en algún momento de su vida, este hombre se había "pegado" a él y desde entonces lo acompañaba.

Lo había visto su sobrina, en compañía de otra compañera, a quienes les había escondido las llaves y tumbaba los libros de la biblioteca. Lo vio su sobrino, a quien le cerro la puerta en la cara y lo vio su ex, durmiendo junto a la cama, acompañándolo y cuando llegaba tarde, lo veía durmiendo en su lado de la cama.

Por cuestiones económicas y para compartir gastos nos mudamos al mismo apartamento, en el centro de Bogotá, muy cerca del teatro Downtown Majestic, los primeros dos meses fueron tranquilos, hasta que una noche, llegando de trabajar, me acosté en mi cama, cuando escuche que alguien intentaba abrir la puerta de entrada del apartamento 501 de ese edificio, resulta que la puerta tenía juego, consistía en dos cerraduras, primero había que abrir la cerradura de abajo, empujar la puerta con el cuerpo mientras se abría la de arriba, pero yo escuchaba que metía y sacaba la llave, como si no pudiera abrir, asumí que era mi roommate, luego escuché que golpeo las sillas de madera y me pregunté si venia borracho o que, hasta que escuche como la mesa de centro del apartamento se movió por toda la sala, como si estuviera siendo arrastrada con mucha fuerza y violencia. Al salir de mi habitación, con las piernas temblando, todo estaba muy tranquilo, me acerqué a la nevera para tomar la llave del apartamento con el ánimo de salir un momento a tomar aire y una voz fría y de adulto se río en mi oído derecho, con una fuerza equivalente a la que había movido la mesa y lo único que pude hacer fue salir corriendo del apartamento.

No se en que momento mi valentía se perdió y lo único que pude hacer fue recurrir al ser espiritual mas fuerte que conocía, mi madre, quien me dijo que todo estaba bien, que me calmará y que le rezará a Dios. Me quede sentado en el primer piso esperando que llegara mi amigo y subimos juntos, todo estaba tranquilo.

Esa noche, después de contarle todo lo que había sucedido y estar mas calmado, cada uno se fue a dormir, pero no hubo descanso, pues me percate de que algo aruñaba las paredes por fuera y el techo. En este momento es pertinente contarles que vivía en el Quinto piso de un edifico que no tenia vecinos de mas de un piso, por lo tanto, las posibilidades de que fuera un vecino o un gato o un ratón eran prácticamente nulas.

Fueron varias noches prácticamente en vela, o al menos conciliaba el sueño muy tarde, esos rasguños en las paredes, no nos dejaron dormir. Una noche cansado de todo lo que estaba pasando, compre una veladora, la puse en un plato con agua, la dejé encendida e hice una oración al fuego para que iluminará cada espacio de la casa y expulsara las sombras de la misma, funcionó un par de noches.

Cierto domingo, estaba solo en el apartamento y entré a mi baño, cuando me cerraron la puerta de mi habitación con demasiada fuerza y la risa volvió, desesperado le grité que esa era mi casa, que en mi casa se seguían mis reglas y que no se le gustaba, se debía ir. Jamas volví a escuchar los rasguños en el techo, en las paredes, ni la risa. Y creo que nadie más lo volvió a ver acostado junto a mi amigo.

domingo, 18 de marzo de 2018

Cambio de ciudad, cambio de vida

Después de cumplir 18 años, me mude a la ciudad de Bogotá, para empezar a estudiar Dirección y Producción de Cine y Televisión, una noche, después de llegar de rumbear, entré a la casa de estudiantes donde vivía, mi habitación era en el tercer piso, frente a la escalera, al llegar al tercer piso, había un niño sentado en el último escalón, lo saludé muy normal y entré a mi habitación, encendí luces, salí nuevamente al baño, a lavarme los dientes y recordé que eran las 3 de la mañana, y me pregunté que haría un niño sentado a esa hora, en una casa, pensé que sería el hijo de la chica del segundo piso, pero aún así fue extraño para mi.

Al salir del baño, el niño seguía sentado en ese sitio, lo salude y le pregunte que quien era, que porque estaba ahí, solo me miro, sonrió, se levanto del escalón y bajo caminando al segundo piso, por supuesto lo seguí, intrigado por ver para donde iba y si, desapareció ante mis ojos.

Esa fue la primera de muchas veces que lo vi, era bastante juguetón, de hecho, mis compañeros de Universidad sabían de su existencia y me preguntaban por él, cierta noche iba a salir con unos amigos a dar una vuelta y uno de ellos estaba sentado en un sillón frente al baño, mientras yo me lavaba los dientes, me preguntó acerca del niño, si había vuelto a verlo o no, y lo vi, sentado en el brazo de la silla, junto a él, riéndose, le dije que estaba a su lado y se puso muy pálido, el niño y yo, solamente reíamos. 

Por alguna extraña razón siempre he tenido afinidad para los niños, en especial para sus espiritus.

Igual en mi habitación, en el closet de esa habitación, había una presencia también, que en las noches que dejaba el closet abierto no me dejaba dormir, pues hacia mucho ruido, como si le molestara mi presencia de alguna manera, pero si cerraba la puerta, dormíamos en paz. Si metía la mano al closet se sentía demasiado frío.

Hasta aquí sucedían cosas esporadicamente, después de haber empezado a estudiar artes escénicas, esas habilidades o la percepción se intensifico. 


viernes, 16 de marzo de 2018

El paso del tiempo

Con el transcurrir del tiempo, los terrores nocturnos se intensificaron, la sensación de que algo sucedería si salía al baño solo me convirtio en un cobarde, al punto de tener que despertar a mi hermano menor, para que me acompañara al baño.

Las sombras, los sonidos, las pesadillas no eran de todos los días, pero si sucedían en el momento menos pensado, no se si alguna vez tuve amigos imaginarios, no se lo he preguntado a mis padres, pero si me han contado que de niño soltaba lo que tuviera en la mano y salia corriendo y gritando que alguien venia por mi.

Ni siquiera podía jugar a las escondidas, porque al mínimo grito de "la mano peluda", por ejemplo, revelaba mi ubicación.

Fue hasta el año 2005, que nos mudamos nuevamente a Florencia, con mis padres y mis hermanos, que en aquella nueva casa, empezaron a suceder cosas.

Una noche, me encontraba hablando por teléfono hasta muy tarde, cuando vi a mi mamá ir a las habitaciones a revisar que sus hijitos estuvieran durmiendo, momentos después salió mi hermana de su habitación y regreso nuevamente, pero después de que mi hermana hubiese entrado a su habitación, una niña de cabello negro, sobre su cara, salió caminando muy veloz, como cuando adelantas una película y todos caminan muy rápido, ella salio del cuarto de mi hermana, y después volvió a pasar, con la misma velocidad, dirigiéndose a la puerta principal.

A pesar del impacto que me produjo, ya había empezado a perder el miedo sobre aquellas manifestaciones y me levante muy rápido de la cama para ver quien era y al salir, no había nadie.

Si les gustan las historias, pueden suscribirse por correo electrónico en el formulario que esta abajo y les llegaran las actualizaciones que suba al blog, perdonen la falta de estilo, pero imagino que iré puliendome a medida que vaya escribiendo mas.

Si tienen preguntas, también hay un formulario de contacto y si quieren y les gusta, pueden comentar, tal vez mas adelante me anime a subir vídeos, aún no lo sé.