Una noche, salí de trabajar, para esa época trabajaba en una fundación audiovisual que tenía su oficina en el centro, llegue a Chapinero y entre al Star Mark de la 51 a comprar algo para comer, estaba haciendo la fila, cuando sentí un frío terrible en la espalda, volteé a mirar y en el umbral de la puerta había una criatura con una capa negra, rota en los extremos, ojos de color rojo, manos largas y con unas garras muy filosas y largas que sobresalían, olía demasiado a sangre, a muerte.
Esta criatura se movía muy rápido, como si fuera una sombra, y empezó a pasar por en medio de las personas que habían en el lugar, pasando sus dedos enormes por sus cuellos, oliéndolos y me atrevo a decir que saboreando, entendí que estaba buscando comida, y que quizá esa noche alguna de las personas que estaba en esa sala iba a morir de alguna forma violenta.
En un momento se paró en frente de mi, y fingí no verlo, pero la verdad es que imagino que notaba el olor de mi miedo y debió darse cuenta que lo vi, después salió del sitio, moviéndose muy rápido.
Ese ser me recordó mucho al que vi en las residencia universitarias, un ser parasito.
Me atrevo a decir, que cuando se producen esos extraños accidentes en que la persona pierde el control de su auto, o que se cae o algo así, esos seres están detrás de todo eso, buscando almas para alimentarse.
Si alguna vez llegan a verlos, o a sentirlos, no se alarmen, solo piensen que no les pueden hacer nada y váyanse a dormir, no tienten al destino.
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